Reflexionando sobre el neoliberalismo en Chile
Imprimir

Reflexionando sobre el neoliberalismo en Chile

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Cuanta falta hace poder detenerse y poder mirar atrás para objetivamente evaluar los cambios que hemos vivido a la fecha.

A propósito del nuevo concepto que han publicitado, “la segunda transición a la democracia”, cuyo objetivo es que Chile logre alcanzar el desarrollo económico; podría rememorar a modo personal donde se inició la primera transición a la democracia, 5 de octubre de 1988 ? ( Plebiscito del No ).

A más de 11.000 días desde entonces en un abrir y cerrar de ojos. Siendo exactos, a 11281 días estaba en las calles del puerto de Valparaíso viendo la multitud celebrando, dándose abrazos y elevando banderas al aire; ante ello pensé : “Lo hemos conseguido, la alegría parece que llegó, hemos sobrevivido”. Qué idiota. Qué idiota de remate era. No vi a todos los payasos y a los monstruos que se avecinaban. Cayendo unos sobre otros, sonriendo. Por Dios, qué carnaval. Y no hizo falta más que once mil días.

Hoy en medio de esta corriente neoliberal donde priman las promesas de desarrollo económico, los tiempos mejores, libertad de elección de nuestros ahorros, educación, salud, etc., etc., etc. En contraposición la tasa de desempleo que está sobre el 7% en este nuevo gobierno, siendo el 41% de los desempleados ( Según INE – Junio/2019 ) personas con diploma técnico o universitario; donde de los actuales contratados el 50% perciben salarios menores a $ 400.000 ( cercanos al sueldo mínimo ). Podríamos cuestionarnos diciendo : de quién es la culpa ? ¿ La guerra económica con China ?, ¿ los arrastres del anterior gobierno ?, ¿ la corrupción institucional en nuestro país ?, ¿ las empresas coludidas ?, Pero, ¿ del mundo entero ?

En realidad, todos somos responsables, cada uno de nosotros. Podemos pasarnos el día culpando a otros. Culpamos a la economía, al gobierno, a la oposición, al clima y al vasto e incontrolable curso de la historia, como si no dependiera de nosotros, seres indefensos e insignificantes.

Pero sigue siendo culpa nuestra. ¿Saben por qué?. Por la oferta de la camiseta en $ 1.000.

Una camiseta que cuesta $ 1.000. No podemos resistirnos, ninguno de nosotros. Vemos una camiseta por $ 1.000 y pensamos: "Qué ganga, me la quedo", y la compramos. No para vestir, Dios nos libre, pero servirá como camisetita interior para el invierno. Y el comerciante se lleva miserables $ 100 por esa camiseta. Y una pobre costurera recibe $ 10 y nos parece bien.

Todos entregamos nuestros $ 1.000 y contribuimos a ese modo de vida.

Vi que todo iba mal cuando empezó en los supermercados, cuando sustituyeron a las cajeras

por las cajas automáticas. No es culpa nuestra. Sí, pero no hicimos nada, ¿no? ¿se fueron?

¿Escribimos quejas? ¿Fuimos a comprar a otro sitio? No. Resoplamos y gruñimos, pero lo aguantamos.

Y ahora todas esas mujeres ya no están y dejamos que pasara.

- No, pero aún...

- Y creo que nos gustan esas cajas.

Las queremos.

Porque así podemos pasar por allí, tomar la compra y no tener que mirar a los ojos a la cajera.

A la mujer que gana menos que nosotros. Ya no está. Nos libramos de ella. Despedida. Bien hecho.

Por tanto, sí, es culpa nuestra. Y podríamos continuar, con las cajas de pago automático de los metro, las bencineras, los parking de estacionamientos, etc. Etc.

Ahora bien, todo ello es la mal llamada amenaza de la robotización, siendo que en la realidad es sólo automatización, ya que hasta el momento no hemos visto un robot recibiendo nuestro dinero. Y siendo honestos ¿ qué beneficio directo hemos recibido los ciudadanos con ello ?. ¿ Un mejor precio ?, ¿ una mejor calidad de lo que adquirimos ? ¿ una mejora a la sustentabilidad en nuestra producción nacional ?. Si no fuera así, entonces ¿ dónde va aquel beneficio ? Únicamente a la mejora de los márgenes de utilidad de los de siempre, no de nosotros.

Pues bien, hoy nuevamente nos vemos enfrascados en disputas mezquinas de un 4% adicional que mejorará nuestras pensiones, no a quienes viven con pensiones miserables hoy sino a las generaciones futuras. Disputando 41 horas semanales con flexibilidad, ante un escenario donde más del 50% en Chile son contrataciones precarias a honorarios, en hospitales, municipalidades, universidades, grandes empresas, ni hablar de la ocupación informal del país que a la fecha supera el 30% de los trabajadores. Desarrollo económico a costa de “Zonas de sacrificio” con daño a los derechos a la vida y al medio ambiente.

Con todo, nos seguimos preguntando ¿ a quienes llegan realmente estos beneficios ?. “A la gran mayoría de los chilenos?”.

Volviendo nuevamente a la responsabilidad de todo lo anterior, creo definitivamente que es nuestra, ya que seguimos dejando pasar estos hechos en una mal llamada democracia, puesto que en realidad es sólo “un gobierno representativo” donde desgraciadamente y según las últimas cifras de la última elección presidencial sólo un 49% del total del electorado votó. Por tanto es realmente representativo un gobierno con un 49% de la ciudadanía en su votación ?